No tengo expectativas para ti.
Ayer esas palabras me llegaron a la mente.
En realidad, yo tampoco las tengo, pero... ¿qué quisiste decir?
Las palabras quieren salir de mi, pero se pierden en el nudo de mi garganta y las que sí pueden salir son sólo mentiras. Hoy también he desperdiciado palabras valiosas mientras intentaba continuar mi monótona vida.
Estoy ahogándome en un mar de anhelo y es muy doloroso porque ya casi no puedo respirar.
Realmente soy débil.
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