domingo, 1 de junio de 2014

Aprendieron a hacerme daño sin siquiera ponerme una maldita mano encima.
Y entonces fue cuando me di cuenta de todo, de que todo fue una mera ilusión.

De ilusiones se muere, dicen.

Creo que hoy por fin he hallado el significado de esa frase que tanto me repetían, y no es precisamente agradable.

martes, 8 de abril de 2014

Abrí la ventana y suspiré lentamente. No hay nadie por aquí, estoy sola en mi habitación y la mañana parece haber llegado con una fuerte lluvia.

No tengo expectativas para ti.
Ayer esas palabras me llegaron a la mente.
En realidad, yo tampoco las tengo, pero... ¿qué quisiste decir?

Las palabras quieren salir de mi, pero se pierden en el nudo de mi garganta y las que sí pueden salir son sólo mentiras. Hoy también he desperdiciado palabras valiosas mientras intentaba continuar mi monótona vida.
Estoy ahogándome en un mar de anhelo y es muy doloroso porque ya casi no puedo respirar.


Realmente soy débil.

Carta de suicidio.

Hoy me he dado cuenta al fin de cómo eras en realidad.
Eras como el otoño.
Como el viento.
Como el paraguas.
Como la lluvia.
Como las lágrimas.

Así es.
        Prescindible.
Quien salta puede caer, pero también es posible que vuele.



Y lo hice.
Las estaciones pasaron, aquella brisa que nos acariciaba suavemente el pelo, ya no es la misma. Tú te has ido, como el vuelo de los pájaros que anidaban en las copas de los árboles. Ellos tampoco están.
Eres como el viento que se lleva el eco, pero tú has dejado algo. Algo que hace que sienta un dolor especial. Ese dolor no es como los otros, es el dolor más bonito que yo jamás he sentido.

Hora de palabras reales.

Ámate a ti misma, me dicen, es hora de palabras reales. El tiempo se detiene ahí, asustado de estar solo. Yo no creo en las palabras que se dicen con la mirada, yo no creo en las bellas palabras... Porque ya no tengo eco para seguir adelante.